
" La vida de todos es un viaje ,una búsqueda de un lugar en el mundo en donde estar con nosotros mismos .Toda en la vida es un recorrido ,una trayectoria ,un itinerario" ...
Mirna
Chacin
Viaje en Claro.
Marisela Gonzalo Febres
Catálogo de la Muestra, 11 de noviembre de 1990.
Maracaibo-Venezuela.
Viajar
ha sido una de las formas más lúcidas inventadas por el hombre
para percibir individualmente la abstracta noción de "humanidad"·.
Empero, viajar puede ser apenas excusa para huir de sí mismo y encontrarse
en los otros. Viajar puede ser también quedarse en algún lugar
sin posibilidades de regreso. Sin embargo, todo viajero que se respete regresa
sobre sus huellas para constatar que ya no son las mismas.
Viajar pasa también porque al escoger el medio se determina la ruta
a seguir. Se interioriza el itinerario, permitiéndose descubrir parajes
íntimos que siempre estuvieron allí, esperando la mirada de
quien se desplaza por los destellos y contrastes de luz y de la Sombra.
Hay una consonancia vital entre viajar, mirar, o ser mirado y ¿por
qué no?... ¿ser viajado? Quien parte, conserva la secreta esperanza
de ser esperado por alguien o algo en algún lugar insólito.
Las leyes del azar son tan estrictas como las que determinan la órbita
solar, cosa largamente sabida por quienes escogen la fotografía como
lugar del oficio y del placer. Más allá de toda técnica
reina la desmesura, a la espera de la mirada del fotógrafo capaz de
atravesar la niebla que vela y oculta.
Mirna Chacín mira y es 'mirada'
a su vez: resigna o cansadamente como los montevideanos del bar donde la certeza
sustituye a la sorpresa. La soledad del indio de lejana mirada es similar
a la del citadino noctámbulo que regresa apresurado a casa. La empedrada
calle que soporta el viejo auto contiene en su contraste el mismo espíritu
contemporáneo del modernísimo avión descendiendo sobre
el Motel.
Turistas fotógrafos encadenados a su vez en los juegos inacabables
de otros cazadores de imágenes, cuyo destino final - álbumes
familiares, tarjetas postales o una exposición como esta- nos confirma
una vez más el sentido ritual conservado en toda fotografía,
al detener por la imagen un fragmento del incesante y angustioso fluir del
tiempo.
"VIAJE EN CLARO" evidencia la finísima y humana red que hermana
a los habitantes de cualquier lugar con los viajeros dispuestos a reconocer
(se). La cámara ha ido más allá del alarde técnico,
sirviendo de mediadora a la intersubjetividad de quien regresó para
constatar que sigue estando habitada por imágenes cuya procedencia
no importa, pues ya forman parte de sus territorios interiores.
Mirna
Chacín, fotografía en otro tiempo
Libia Planas
Diario PIZCA
Mérida, 11 de octubre de 1991.
La cámara fotográfica ha constituido para Mirna la revelación
de su instinto. Este la lleva a explorar mundos cercanos de realidades que
ella detiene y que parecen estar incurso en otro tiempo.
Joven nacida en Maracaibo (1961) que dejó la arquitectura para traducir
la luz en sombra. La sombra en mis trabajos es muy importante porque ella
es la parte desconocida del individuo. Al principio domina más la sombra,
se está más envuelta en la noche, en la oscuridad. Al final
están los espacios al aire libre. La luz es la búsqueda.
A Mirna Chacín la citamos para
conversar en Caracas, luego de ver su exposición "Viaje en Claro"
en la Sala de Fotografía del Ateneo en esa ciudad.
"Viaje en Claro" nos delata en principio un dominio de la técnica
y nos mete en un viaje donde los protagonistas saltan para tocamos, para invitarnos
y sin damos cuenta, sentimos estar en otro tiempo. Quizás en una Padua
que no existe. Quizás, Mirna no se da cuenta, pero nos lleva a la esencia
El vuelo de su instinto nos detiene en un juego de sombras y luces que construyen
la huella de su identidad.
"Viaje en Claro" es como un viaje a la nostalgia, entendida la nostalgia
como la tristeza por lo que no fue, por lo que no se ha vivido y uno siempre
lo va arrastrar. Yo llegué a la conclusión de que lo que hago
son autorretratos.- Así se expresa Mirna de este claro viajo que se
transforma en estados de ánimos intensos y de gran reflexión.
0 como ella misma dice -El viaje a Padua, norte de Italia, fue un viaje a
mi interior acompañado de la búsqueda.
El inicio y fin de un gran amor también está inmerso en esta
estadía en Padua, que dic una exposición. "Una
de Bicicletas" que mereció el premio Unicef en esta ciudad
de Padua y pronto será recogida en un libro. Además, "Viaje
en Claro" para entrar entre luces y sombras con imágenes de esas
que muchos no suelen nombrar: La muerte.
Cuando la fotografía es un viaje interior
Perla Crespo
Diario EL NACIONAL, 7 de septiembre de 1991.
Caracas-Venezuela.
La
primera impresión que da al ver alguno de sus trabajos es que pertenecen
a una persona mayor. Pero la verdad es otra. Mirna
Chacín es una joven maracucha que dejó la arquitectura por
la fotografía, trastocando así todo su mundo e involucrándose
en un sueño inacabable y hasta, como ella misma lo explica, fetichista.
Los premios no han logrado cambiar en nada esa personalidad abierta y expresiva
que le permite contestar a una entrevista sentada en el piso de un amplio
pasillo. La experiencia de trabajos como el de reportera gráfica y
documentalista han llenado de distintas visiones y ángulos su singular
fotografía. Sin embargo, la fuerza de su obra radica en el trasfondo
psicoanalítico que se revela en cada una de sus fotos.
La perspectiva psicológica que muestra Mirna Chacín en la exposición
que se inaugura hoy en la Sala de Fotografía del Ateneo de Caracas,
es el fruto de la maduración interna de esta artista.
-Esta exposición es el reflejo paulatino del conocimiento de mi interioridad
que he logrado a través de mi trabajo. En ella están presentes
mis obsesiones, mis búsquedas. Está hecha a base de instintos,
y la parte intelectual actúa solamente para construir el discurso.
Cada una de sus muestras relata una etapa de su vida. "Moradas"
presenta a una Mirna deslumbrada por la fotografía, es su génesis.
"Una de Bicicletas",
es una transición entre la "Moradas"
y "Viaje en claro", que es su actual exposición.
-Viaje en Claro, -dice Mirna-, es la aventura de saber quién soy y
qué busco. Es por eso que la denomino un viaje interior. La idea de
esta serie es que el observador logre interiorizarse a sí mismo y,
a la vez, clarificarse. Nada de esta muestra es a prior¡. Ella nació
de la necesidad de dejarme llevar, de dejar a mi inconsciente funcionar a
sus anchas.
Posiblemente lo que más impresiona de sus trabajos es el juego de sombras
y luces que utiliza. Pero como todo en su fotografía, esto tiene un
porqué.
-En especial las sombras es lo que más me llama la atención,
porque ella representa la parte desconocida de cada individuo. En
"Moradas" se ve más claramente este concepto. Todas las
imágenes están divididas por la luz y la sombra, que simbolizaba
el conflicto, la tensión.
A Mirna Chacín le obsesiona
esa parte oscura del hombre. Ese concepto psicológico que lo enfrenta
con una parte no conocida de su ser.
-Cuando te volteas a ver tu sombra te das cuenta que dentro de ti hay mucho
negro, es por eso que "Viaje en claro" comienza con mucho obscuro,
para luego terminar con imágenes muy iluminadas que simbolizan la integración
entre la sombra y la apariencia, la cual está acompañada por
una parte secuencial que va del niño al adulto, quien representa la
madurez.
Muchos artista carecen en sus comienzos de personas que apoyen y entiendan
la necesidad que tienen de recorrer ese universo interno y abandonarse a la
loca aventura de explorar un mundo incógnito. Sin embargo, los pocos
que dan aliento en esas épocas son recordados siempre.
-Todos mis allegados me criticaron y llamaron loca al abandonar la carrera
de arquitectura, pero hubo amigos, como Antolín Sánchez, quien
me apoyó porque comprendió mi situación.
Mirna Chacín es un viaje de destino incierto
Castor E. Carmona
Diario PANORAMA, 17 de octubre de 1993.
Maracaibo-Venezuela.
Tomar
un tren o volar en primera o segunda clase hacia una tierra lejana. Quizás
una excursión en crucero o en submarino o en un tanque de guerra o
en globo de aire caliente. Auto-stop, pull-man o aerodinámicamente
en vehículo último modelo... El medio de transporte es lo menos
significativo, así como intrascendente también es el paisaje
físico que aparezca en la próxima parada pues, sin duda alguna,
los continuos recorridos que emprende Mirna
Chacín son todos una misma travesía, un sólo viaje
que comenzó y desembocará en ese inicio y destino simultáneos
que es ella misma.
La vida del hombre de todos, es un viaje, una búsqueda de un lugar
en el mundo en donde estar con nosotros mismos. Todo, la vida, el mismo crecimiento,
es un recorrido, una trayectoria, un itinerario -nos dice Mirna apresuradamente
a mitad de la atadura de los últimos cabos de su exposición
fotográfica "Viaje en Claro" que hoy domingo a las once de
la mañana inaugurará en los espacios del Centro de Bellas Artes.
Marabina nacida en 1961, Chacín nos muestra trozos de su travesía
existencial sumida en los escenarios sudamericanos y europeos que llegó
a conocer en intervalos de cuatro años, entre sus periodos vacacionales
comprendidos entre 1988 y 1992. Pero aunque la frase nos parezca el resultado
de una turista que se echa al mundo con una Kodak instantánea al hombro
con el propósito de sumar recuerdos al álbum familiar, nada
más distante a ello: la obra de Chacín se nos presenta con una
coherencia brutal, sombría madurez que hila la vida humana a través
de esa práctica engañosamente placentera que es el viajar, excusa
tomada por la artista para plantearnos que nosotros somos sólo los
vehículos o los barcos o los aviones de nuestra propia existencia.
Empecé a viajar porque tenía la inquietud de saber qué
cosas habitaban más allá de mi casa y de mí. Me encontraba
en el dilema de si continuar la carrera de arquitectura o dedicarme a la fotografía;
entonces decidí salir para distanciarme y pensar. Luego de cuatro años,
armé todo lo que había hecho para ensamblar esa búsqueda,
una historia de manera tal que reflejara el recorrido que se inicia en la
niñez, luego lugares solitarios como personas solas, quizás
el amor. El inicio es un poco oscuro, pero al terminar puede ser claro.
A pesar de haberlo iniciado formalmente, hace poco menos de una década,
extenso es el curriculum fotográfico de la Chacín: II Bienal
de Artes Visuales "Ciudad de Maracaibo" (1986), Salón Nacional
de la Joven Fotografía, OCNAC (1987), Visión Tangente de Venezuela,
en Quebec, Canadá (1987), Seis x Seis, en Mérida (1997), II
Simposium Nacional de la Fotografía, Caracas (1991), Salón Michelena,
Valencia (1991), El Sur del Mundo, itinerante en Italia (1991), y como invitada
en la I Fiesta Nacional de la Fotografía, Chalons-sur-Marne, Francia
(1992), así como media docena más de exposiciones individuales
entre las que hoy se suma la del Bellas Artes, "Viaje en Claro",
venida de Montevideo, Francia, Caracas, y expuesta parcialmente en la pasada
inuaguración del Museo Antropológico.
Ese
irse fuera de la ciudad, de Maracaibo, y regresar con un álbum fotográfico
diferente al que acá conocemos -las rejitas del Saladillo, la botica
de la plaza Baralt, La Basílica en plenilunio o el Puente sobre el
Lago al mediodía -... ¿no ha sido blanco de críticas?¿qué
tal la fotografía que se hace actualmente en el Zulia?
Honestamente, me parece que la fotografía que se hace aquí en
el Zulia se encuentra, en los últimos tiempos, un poco estancada. Hay
una escuela de fotografía; muy bien, pero parece no confrontarse con
el público, con otras regiones; eso la haría crecer aun más.
En Caracas, por ejemplo, no se oye hablar mucho de lo que se hace acá.
Hay como un cierto círculo. Aunque yo no tengo mucho que decir al respecto
pues soy un poco ermitaña en ese aspecto: hago lo que hago porque en
algún momento tengo ganas de hacerlo.
Mirna, interrumpida a cada instante por el claveteo que va sumando paisajes
sobre los muros del Bellas Artes, agrega que sus primeros trabajos planteaban
el constante conflicto entre el blanco y el negro, noche y día, vida
y la muerte: "las fotos están tomadas de adentro de las habitaciones
hacia fuera -dice-, la luz irrumpe en búsqueda de las personas en constante
tensión entre esas dos facetas: la oscuridad y la claridad que envuelve
los rostro".
¿Cómo
haces para seccionar tu trabajo de 'free lance" en las petroleras con
lo que muestras en las exposiciones?.
Estoy dividida. Tengo una parte que no se la debo a nadie, solamente, quizás,
a mi intuición u obsesión, que es lo único que le puedo
prometer a la gente que venga a mis exposiciones: allí lo que hay es
un producto de una necesidad interior. Estas no tienen clientes, no tienen
dolientes: la única doliente soy yo. La otra parte, lo de las petroleras,
es un trabajo que considero creativo, que me da para poder pagar ésta.
¿Complacida
con las críticas?
Paradójicamente, me ha ido mejor fuera que acá. Esta exposición
fue un revuelo en Uruguay, en Montevideo luego en Caracas. Esta se expuso
falla en el Antropológico. Quizás por una cuestión de
ego, quiero echar en el Bellas Artes la historia completa.
¿Crees
que la gente podrá hacer la misma lectura que tú haces con tus
fotografías?
No sé si la gente lo irá a ver de esa manera. Por eso no es
relevante de dónde son las fotografías. Esa no es la idea. Prefiero
que la gente se imagine cosas y que trate de hilarlas. De esa manera es una
especie de foto-secuencia de la vida.
Actualmente también expone en la Alianza Francesa de Chacaíto,
Caracas, en tanto trabaja en otra idea que no sabe si algún mostrará
o no, Alguien, a mitad de la entrevista, llega con una de las fotografías
faltantes que muestra a un anciano mirando al mar...
... Como quien mira hacia el pasado con esa serenidad que da el haber vivido.
Es un poco eso. Es buscar hacia dónde va uno. No digo que resolví
mi problema, solamente planteo que la vida es recorrido. Estas fotografías
no las pretendí hacer. Simplemente ocurrieron porque yo me encontraba
allí como producto de las circunstancias y una necesidad de expresión,
de vaciar una creatividad que necesitaba salir. Nunca me plantee hacer un
trabajo, de hacer esto o lo otro, ni puedo apresurarme a saber cuál
será el final, solo sé que el viaje, obligatoriamente, tendremos
que recorrerlo.
Roma. Francia. Montevideo. Maracaibo.. Todas estas ciudades visitaron a Mirna
Chacín, viajaron sobre ella, se pasearon bajos sus pies pues no
son los hombres quienes visitan a las ciudades sino las ciudades quienes visitan
a los hombres que a la vez no son hombres sino viajes de destino incierto.
¿Continuarás
viajando?.
No sé, no sé qué voy a hacer.
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