"LA BODA"

A Mirna Chacín la boda de una amiga en Roma, en 1990, y el encargo de hacer las fotografías de la ceremonia, asunto aparentemente banal, se le convirtió en la excusa perfecta para combinar dos talentos comprobados ya en sus trabajos anteriores : su madera de cronista con su involuntaria obsesión documental. El resultado de una experiencia que pudo ser traumática fue una deliciosa crónica visual alejada de la estereotipada imagen de estas ceremonias, en donde Mirna, siéndole fiel al evento, retoma su discurso existencial e íntimo, bañado esta vez por la frescura de las imágenes y la alegría contagiosa de los protagonistas. En La Boda, la narrativa fluida, el punto de vista encantado y cómplice de un testigo de excepción, hacen del montaje audiovisual un relato entrañable.

Margarita Arribas

La boda,
diez años después

Nada la hubiese librado de la invitación. Un pequeño viraje de última hora y una estadía no planificada, ausente del itinerario de aquel viaje a Italia, engendraron esta casualidad que encerró en el lente de Mirna Chacín el suceso más trascendental en las vidas de Silvia y Pier Paolo: su boda. Por la tristeza de un amor ido se tomó para sí la ceremonia. A su manera, a lo blanco y a lo negro, se guardó, de ese día, los preparativos de la novia y luego, más tarde, en la sede del gobierno local, el compromiso del novio. Copas en alto, abrazos, lágrimas, padres y amigos, en un perpetuo gesto de felicidad. Era septiembre en Roma. Hace 10 años ya. En la plaza del Capidoglio di Miguel Angel, ubicada en la colina más alta de las siete que posee la ciudad, comenzó esta historia.

Loly Añez 10/13/99

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